ANA MARÍA
Simple y sencillamente una soñadora y fantasiosa de las cosas imposibles, me encanta los astros y la naturaleza, amo sin restricción, y sobre todo creo ciegamente en Dios...
Ella me daba la mano y no hacia falta más. Me alcanzaba para sentir que era bien acogido. Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.
No se envejece por haber vivido un cierto número de años: se envejece por haber desertado de un ideal. Los años arrugan la piel; renunciar al ideal, arruga el alma. Serás tan joven como grande sea tu fe; tan viejo como tu duda; tan joven como tu confianza; tan viejo como tu abatimiento.
Anónimo