ANA MARÍA
Simple y sencillamente una soñadora y fantasiosa de las cosas imposibles, me encanta los astros y la naturaleza, amo sin restricción, y sobre todo creo ciegamente en Dios...
Las mujeres se abren por el oído.
Es como si guardaran ahí la combinación de su caja fuerte.
Empiezas soplandoles palabras dulces,
cargada de deseos y ellas solo si quieren se van
ofreciendo suavemente.